¿Cuál es la diferencia entre dislexia y disgrafía?

La dislexia y la disgrafia son trastornos neurológicos, pero la dislexia se considera una discapacidad de lectura y comprensión, mientras que la disgrafia se considera una discapacidad de escritura. Ambos trastornos tienden a aparecer durante la infancia, aunque ciertas circunstancias pueden retrasar un diagnóstico o incluso causar el trastorno para desarrollar más adelante en la vida. Los médicos usan una variedad de medios para diagnosticar estos trastornos, y típicamente el tratamiento se basa en las circunstancias de cada individuo. Aunque el tratamiento puede ayudar a controlar y prevenir el empeoramiento de los trastornos, los efectos de los trastornos pueden persistir durante la vida de algunas personas.

Aunque la dislexia y la disgrafia son trastornos neurológicos, se caracterizan por diferentes síntomas y desafíos. La dislexia se clasifica por las discapacidades de lectura que introduce, y por lo general hace que el paciente tenga dificultades para entender el contenido de la oración, el reconocimiento de las palabras escritas, e incluso la rima. La disgrafía, por otro lado, puede afectar las habilidades motoras finas del paciente, haciendo que su escritura sea “descuidada” o incluso ininteligible. Tanto la disgrafía como la dislexia se consideran trastornos del aprendizaje, pero ninguno de los dos se considera un trastorno intelectual.

Mientras que la dislexia y la disgrafia tienden a aparecer durante la infancia, hay circunstancias y excepciones individuales. Por ejemplo, muchos niños con dislexia no son diagnosticados por años, a menudo porque han sido diagnosticados erróneamente con otros tipos de problemas de aprendizaje o incluso con problemas de conducta. Esto significa que un niño podría convertirse en un adolescente o incluso adulto antes de recibir un diagnóstico preciso. Al mismo tiempo, los adultos pueden desarrollar disgrafía después de experimentar algún tipo de trauma en sus vidas. Cuando esto sucede, el trastorno es a menudo referido como agrafia.

Generalmente, para diagnosticar cualquiera de estas condiciones, los médicos usan una combinación de exámenes médicos y neurológicos y preguntas sobre desempeño social, escolar y de desarrollo. Dado que los trastornos, especialmente la dislexia, pueden correr en familias, los médicos suelen preguntar acerca de cualquier historia familiar, también. Además, existen herramientas de evaluación apoyadas por la investigación para diagnosticar dislexia y disgrafía. Aún así, el diagnóstico de los trastornos puede ser difícil y requiere un médico experimentado y paciencia. Dado que ambas condiciones pueden estar presentes con otros trastornos relacionados, ya veces juntos, el médico podría realizar pruebas adicionales.

Al igual que otros trastornos del aprendizaje, el tratamiento de la dislexia y la disgrafía depende del individuo. Generalmente, las personas con dislexia se inscriben en clases especiales y reciben instrucción correctiva. Dado que los profesores se especializan en los tipos de retos que presentan las discapacidades de lectura, tales clases pueden ser extremadamente beneficiosas. Demasiado, estos profesores suelen tener más tiempo que los maestros de aula regular para dedicarse a las necesidades especiales de los estudiantes con dislexia. Aunque los problemas de lectura y comprensión asociados con la dislexia pueden persistir durante toda la vida, los tipos de instrucción correctiva que reciben los estudiantes afectados pueden ayudarlos a lidiar mejor con el trastorno y manejarlo.

Las personas con disgrafia, sin embargo, tienden a recibir tratamiento diseñado para problemas neurológicos, como alteraciones de la memoria o trastornos motores. También pueden recibir terapia ocupacional para ayudar a fortalecer los músculos, mejorar la destreza y desarrollar la coordinación mano-ojo. Para algunos, el tratamiento ayuda a mejorar su caligrafía, o al menos evita que empeore. Para otros, la disgrafia persiste. Dependiendo de la gravedad del paciente y la receptividad al tratamiento, su médico podría recomendar que reemplazar la escritura con la mecanografía cuando sea posible.